¿Existe una fórmula idónea para rebajar brazos y espalda?

Uno de los complejos más comunes entre las féminas es el volumen de sus brazos y espalda, encontrar una solución para remediar esta situación es un anhelo estético. En esta búsqueda muchas recurren a métodos como los ejercicios para estas zonas del cuerpo, así como a opciones poco ortodoxas.

Este fenómeno es más complejo de lo que se conoce, debido a que la causa de la acumulación de grasas en la espalda y brazos responde más bien al estilo de vida que lleva la persona, lo que se traduce a que para lograr hacer un cambio, este debe provenir de adentro hacia afuera y no al revés.

Está demostrado científicamente que cada parte del cuerpo tiene receptividad a hormonas específicas. Esta es la razón por la cual hay personas con iguales hábitos alimenticios pero tienden a depositar grasa en diferentes partes.

En el caso de los brazos pueden haber diferentes razones que den origen al volumen, la más común se relaciona con los perfiles de las hormonas sexuales. Un reflejo de esto es que las mujeres con más libido tienden a acumular menos grasas en los brazos.

Y debido a que se trata más bien a un tema hormonal y no externo, los ejercicios de tonificación no son la solución a este tema.

Los perfiles de hormonas sexuales como el DHEA, la testosterona, la progesterona y los estrógenos están muy relacionados con los hábitos de vida. Una mala alimentación, pasar hambre para bajar de peso, poca o ninguna actividad física, deficiente ingesta de agua y una alta ingesta de azucares, comprometen estas hormonas y dificultan no solo una buena forma física, también mejorar solo a través de ejercicios.

Mientras que la tendencia a acumular grasa en la parte superior de la espalda se vincula a la tolerancia genética de procesar carbohidratos y azucares, lo que indica que para despedirse de ese incomodo grosor se debe realizar un régimen donde estén excluidos los azucares y carbohidratos.

Los principales factores a tomar en cuenta a la hora de mejorar la condición física es el nivel de estrés y la nutrición, estos controlados y adicionados a una actividad física pueden hacer una gran diferencia.

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